Los protocolos clínicos más actuales para la epilepsia, en 2026, se estructuran principalmente alrededor de las guías de la ILAE (Liga Internacional contra la Epilepsia) y de los marcos de la OMS y sociedades nacionales (como la SEN en España o guías de salud pública en América Latina). Estos documentos actualizan la definición y clasificación de la epilepsia, los criterios de diagnóstico, el manejo farmacológico y no farmacológico, y el enfoque de salud pública.
A continuación se resume lo más relevante de los protocolos clínicos vigentes. [web/121][web/125]
Clasificación y diagnóstico según la ILAE 2025
La ILAE ha reafirmado y ajustado su clasificación operacional de crisis epilépticas en 2025, manteniendo la estructura de 2017 pero introduciendo cambios para mayor claridad clínica.
Principales puntos:
- Clasificación de crisis epilépticas: se reconocen cuatro clases principales: focal, generalizada, desconocida si es focal o generalizada, y “no clasificada” (cuando no hay suficiente información).
- Dentro de cada clase, se definen tipos de crisis (ausencia, mioclónica, tónico‑clónica, atónica, hipermotora, etc.) y se usan descriptores de conciencia, distribución de síntomas y curso temporal.
- En 2025 se enfatiza el uso de todos los datos disponibles (EEG, neuroimagen, genética, laboratorio) para clasificar la crisis y el síndrome, no solo la semiología clínica. [web/125]
Paralelamente, la ILAE mantiene la definición de epilepsia como:
- Al menos dos crisis no provocadas con más de 24 horas de separación, o
- Una crisis con alto riesgo de recurrencia (≥60% en 10 años), o
- Confirmación de una síndrome epiléptico específica.
Manual de Práctica Clínica en Epilepsia de la SEN (ILAE‑2025)
En el ámbito clínico‑práctico, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha actualizado en 2025 su Manual de Práctica Clínica en Epilepsia, alineado con la clasificación y las recomendaciones de la ILAE.
Este manual incluye:
- Criterios diagnósticos y etiopatogénicos: cómo integrar historia clínica, EEG, RM y pruebas genéticas para clasificar la epilepsia como estructural, genética, inmunológica, metabólica o de causa desconocida, según la clasificación ILAE‑2025. [web/125]
- Estrategias de tratamiento:
- Selección de antiepilépticos de primera línea según tipo de crisis y síndrome. [web/121]
- Manejo de la epilepsia refractaria: criterios para iniciar dieta cetogénica, neuroestimulación (VNS, RNS, DBS) y cirugía epiléptica, siempre con evaluación presurgical estructurada. [web/45][web/120]
- Manejo de comorbilidades: salud mental, neurodesarrollo, educación y calidad de vida, con enfoque de neurología, psiquiatría y rehabilitación. [web/123]
El documento busca ser práctico y de uso cotidiano, con algoritmos de decisión y tablas de recomendaciones niveladas por evidencia. [web/48]
Guías de práctica clínica en pediatría (ILAE y entornos de recursos limitados)
En pediatría, la ILAE colabora con guías nacionales que se ajustan a recursos disponibles pero se basan en su clasificación y enfoque diagnóstico‑terapéutico. [web/123]
Ejemplos:
- Guía de Práctica Clínica para Diagnóstico y Tratamiento de la Epilepsia en Pediatría (INS‑NSB, Perú, 2025, V.03):
- Define criterios de inclusión (al menos 2 crisis no provocadas, o 1 crisis con alto riesgo de recurrencia ≥60%) y exclusión (eventos no epilépticos). [web/120]
- Establece algoritmos para el uso de EEG, RM y pruebas genéticas, y recomendaciones de medicación por edad y tipo de epilepsia. [web/93][web/120]
- Protocolos de países como Brasil (PCDT Epilepsia):
- Aprobaron un Protocolo Clínico y Diretrizes Terapêuticas con criterios de diagnóstico, tratamientos de primera y segunda línea, y protocolos de estado epiléptico.
Estos documentos buscan reducir disparidades regionales y mejorar el acceso a antiepilépticos esenciales y a estudios básicos (EEG, RM) en sistemas de salud donde los recursos son limitados.
Marco de la OMS y Plan de Acción Mundial 2022–2031
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incorporado la epilepsia como parte del Plan de Acción Intersectorial Mundial sobre la Epilepsia y otros trastornos neurológicos 2022–2031, que orienta protocolos nacionales y de salud pública.
Enfoques clave de la OMS:
- Acceso a medicamentos antiepilépticos esenciales: promover la disponibilidad de fármacos de bajo costo (fenobarbital, fenitoína, carbamazepina, valproato) en sistemas de salud de bajo y mediano ingreso.
- Atención primaria y detección temprana: capacitar a médicos de atención primaria para reconocer síntomas de epilepsia, iniciar tratamiento y derivar a neurología cuando sea necesario.
- Educación y sensibilización: reducir el estigma, fortalecer el apoyo familiar y comunitario, y promover la participación de pacientes y organizaciones de la sociedad civil.
Estos lineamientos guían a ministros de salud y a tomadores de decisiones para diseñar protocolos clínicos nacionales alineados con la OMS y la ILAE.
Implementación práctica de estos protocolos
En la consulta diaria, los protocolos ILAE y OMS se traducen en:
- Usar siempre la definición y clasificación ILAE modernas (crisis focal, generalizada, etc.) en historias, informes y estudios de investigación.
- Aplicar algoritmos de tratamiento estandarizados, con intento de monoterapia primero, y solo pasar a segunda línea o terapias avanzadas cuando se cumplan criterios de refractariedad. [web/120]
- Incluir en la evaluación sistemática:
- Salud mental (depresión, ansiedad, estrés). [web/115]
- Desarrollo neurológico y escolar, sobre todo en niños. [web/93][web/96]
En 2026, los protocolos clínicos para la epilepsia se basan en:
- La clasificación y criterios de diagnóstico de la ILAE 2025, que definen claramente qué es una crisis, qué es un síndrome epiléptico y qué constituye epilepsia.
- Manuales de práctica clínica nacionales (como el de la SEN o guías de epilepsia en pediatría) que operacionalizan esas recomendaciones en cada contexto. [web/93][web/120]
- El marco de acción de la OMS, que orienta políticas de salud, acceso a medicamentos y sensibilización global. [web/126]
Estos documentos forman un sistema coordinado que permite a los profesionales de la salud ofrecer un diagnóstico más preciso, un tratamiento estandarizado y una atención integral centrada en la persona con epilepsia, tanto en centros de referencia como en entornos de primer nivel de atención.