Medicamentos Antiepilépticos: Comparación y Efectos Secundarios

Los medicamentos antiepilépticos (FAE) o anticonvulsivos son la base del tratamiento de la epilepsia, y su elección depende del tipo de crisis, la edad del paciente, las comorbilidades y el perfil de efectos secundarios de cada fármaco. En 2026, la evidencia actualizada indica que la estrategia ideal es personalizar el fármaco en función de la tolerancia, la eficacia y las necesidades de cada persona, más que aplicar un esquema único para todos.

A continuación se presenta una comparación general de los antiepilépticos más usados, junto con sus principales efectos secundarios y contextos clínicos en los que se prefieren.


Principales clases de antiepilépticos

Los medicamentos antiepilépticos se agrupan según su mecanismo de acción y su espectro (focal, generalizado o ambos). Entre los más relevantes están:

  • Clásicos: fenitoína, carbamazepina, ácido valproico, fenobarbital, etosuximida.
  • De segunda generación: lamotrigina, topiramato, levetiracetam, oxcarbazepina, gabapentina, pregabalina.
  • De tercera generación: lacosamida, brivaracetam, perampanel, eslicarbazepina, canabinoides (cannabidiol) y otros fármacos más recientes.

Cada uno tiene un perfil propio de farmacocinéticainteracciones y efectos adversos, lo que guía la elección en la práctica clínica.


Comparación de antiepilépticos frecuentes

La siguiente tabla resume los rasgos clave de los antiepilépticos más utilizados en la práctica actual.

FármacoTipo de epilepsia principalVentajas principalesEfectos secundarios más comunes
Valproato (ácido valproico)Generalizada, tónico‑clónica, síndromes genéticosAlto control de crisis generalizadas, múltiples síndromesNáuseas, temblor, aumento de peso, alopecia, hepatotoxicidad, riesgo teratogénico alto 
LevetiracetamFocal y generalizadaBuen perfil de tolerancia, pocas interacciones, sin inducción enzimáticaSomnolencia, alteración del estado de ánimo, irritabilidad, infecciones respiratorias 
LamotriginaFocal y generalizadaMenor deterioro cognitivo, útil en epilepsia generalizada idiopáticaRash cutáneo grave (SJS/TEN), somnolencia, mareo, náuseas 
CarbamazepinaFocalEficaz, amplia experiencia históricaSomnolencia, mareo, erupciones, leucopenia, inducción enzimática fuerte 
OxcarbazepinaFocal (similar a CBZ)Menos interacciones y efectos adversos que carbamazepinaHiponatremia, mareo, somnolencia, náuseas 
TopiramatoFocal y generalizadaPuede ayudar a perder peso, uso en migrañaSedación, dificultad de concentración, parestesias, pérdida de peso, litiasis urinaria 
Gabapentina / PregabalinaDolor neuropático y epilepsia focalBuen perfil cognitivo, dosis flexiblesSedación, edema, mareo, aumento de peso 
LacosamidaEpilepsia focal refractariaFármaco de acción rápida, sin inducción enzimáticaMareo, ataxia, somnolencia, posible QT prolongado 
PerampanelFocal y generalizadaEficaz en epilepsia refractaria, dosis una vez al díaEfectos comportamentales (irritabilidad, agresividad), somnolencia, mareo 
BrivaracetamFocalAlta afinidad por SV2A, buena toleranciaSomnolencia, irritabilidad, mareo 

Esta tabla permite orientar la elección clínica: por ejemplo, valproato se prefiere en epilepsia generalizada, pero se evita en mujeres en edad fértil por riesgo teratogénico; levetiracetam y lamotrigina son opciones de primera línea en muchos protocolos actuales por su balance eficacia–tolerabilidad.


Efectos secundarios más frecuentes

Los efectos adversos de los antiepilépticos se dividen en tipo A (dose‑dependientes, predecibles) y tipo B (idiosincrásicos, raras pero graves).

Entre los más comunes se encuentran:

  • Neurológicos y cognitivos:
    • Somnolencia, mareo, ataxia, temblor, dificultad de concentración.
    • En algunos (topiramato, fenitoína, carbamazepina), se pueden observar alteraciones del rendimiento intelectual, fatiga y disminución de la agudeza psicomotora.
  • Psiquiátricos/comportamentales:
    • Irritabilidad, depresión, ansiedad, agresividad, ideas suicidas (más frecuentes con barbitúricos, levetiracetam y algunos fármacos de segunda generación).
  • Cutáneos y sistémicos:
    • Rash, angioedema, erupciones graves (síndrome de Stevens‑Johnson / necrólisis epidérmica tóxica), sobre todo con carbamazepina, fenitoína y lamotrigina.
    • Síndromes de hipersensibilidad multiorgánica (fiebre, linfadenopatías, afectación hepática) con algunos fármacos como carbamazepina y fenitoína.​
  • Metabólicos y de órgano:
    • Aumento de peso (valproato, gabapentina), pérdida de peso (topiramato), hiponatremia (oxcarbazepina, carbamazepina).
    • Hepatotoxicidad (fenitoína, carbamazepina, valproato), nefrotoxicidad o litiasis (topiramato), efectos en hueso (fenitoína, fenobarbital).

Muchos efectos son más intensos en la fase inicial de titulación, por lo que se recomienda iniciar con dosis bajas y aumentar de forma gradual bajo control médico.


Criterios de elección según tipo de epilepsia

Las guías actuales recomiendan tratar con un solo fármaco (monoterapia) en la mayoría de los casos iniciales, reservando la combinación para la epilepsia refractaria.

Algunas orientaciones claves son:

  • Epilepsia focal:
    • Primera línea: levetiracetam, carbamazepina, lamotrigina, oxcarbazepina, eslicarbazepina o lacosamida según tolerancia y perfil de riesgos.
  • Epilepsia generalizada idiopática:
    • Valproato es muy eficaz, pero se evita en mujeres en edad fértil; lamotrigina y levetiracetam son alternativas frecuentes.
  • Síndromes genéticos / epilepsia refractaria:
    • Se usan combinaciones o fármacos de nueva generación (lacosamida, brivaracetam, perampanel, cannabidiol) junto con otros tratamientos (dieta cetogénica, cirugía, estimulación).

En 2026, la tendencia es personalizar: valorar edad, sexo, posibilidad de embarazo, comorbilidades psiquiátricas, riesgo de efectos adversos y preferencias del paciente.


Genericos versus marca

Varios estudios y guías señalan que, en la mayoría de los casos, los antiepilépticos genéricos y de marca tienen bioequivalencia y pueden ser intercambiables. Sin embargo, en pacientes con epilepsia muy sensible, algunos neurólogos prefieren mantener la misma formulación para evitar variabilidad en la respuesta.

En resumen, la elección de medicamento antiepiléptico debe ser estratégica y individualizada, equilibrando eficacia, seguridad, calidad de vida y riesgo de efectos secundarios graves.