Manejo de Epilepsia Durante el Embarazo y Lactancia

El manejo de la epilepsia durante el embarazo y la lactancia requiere un enfoque planificado y multidisciplinario, que equilibre el control de las crisis con la seguridad del feto y el recién nacido frente a los efectos de los medicamentos antiepilépticos (FAE/ASM). En 2026, las guías (ILAE, sociedades de neurología y obstetricia, MHRA, etc.) coinciden en que la mayoría de las mujeres con epilepsia pueden tener embarazos y periodos de lactancia seguros si se optimiza el tratamiento con antelación y se sigue un seguimiento estrecho.

A continuación se explica cómo abordar de forma actualizada la epilepsia durante el embarazo y la lactancia, con recomendaciones prácticas para pacientes y equipos clínicos.


Planificación del embarazo y asesoramiento previo

La planificación previa a la concepción es el pilar del manejo de la epilepsia en la mujer en edad fértil:

  • Valoración pre‑concepcional:
    • Ajustar la medicación para mantener el mejor control de crisis con la máxima seguridad fetal (preferentemente monoterapia, dosis más baja eficaz y fármacos de bajo riesgo de malformaciones).
    • Revisar profilaxis con ácido fólico (5 mg/día) al menos 3–6 meses antes de intentar concebir, para reducir el riesgo de defectos del tubo neural.
  • Elegir fármacos de mejor perfil de teratogenicidad:
    • Lamotrigina y levetiracetam se consideran opciones de primera línea, ya que estudios grandes no muestran un aumento significativo de malformaciones congénitas mayores en monoterapia.
    • Se recomienda evitar o usar con mucha precaución ácido valproico, carbamazepina, fenitoína, fenobarbital y topiramato debido a un mayor riesgo de malformaciones congénitas y alteraciones del desarrollo neurológico.

Manejo durante el embarazo

Durante el embarazo, el objetivo es mantener la estabilidad clínica sin introducir cambios abruptos en el tratamiento.

1. Continuidad del tratamiento

  • No suspender la medicación una vez confirmado el embarazo, ya que la aparición de crisis puede ser más dañina tanto para la madre como para el feto (hipoxia, trauma, caídas, síndrome de HELLP, etc.).
  • En caso de embarazo no planeado, la paciente debe acudir a su neurólogo de forma urgente, pero manteniendo la medicación hasta la visita.

2. Ajustes de dosis y monitoreo

  • Durante el embarazo, la cambios farmacocinéticos (aumento de volumen de distribución, aclaramiento hepático, cambios en la unión a proteínas) pueden reducir la eficacia de algunos FAE, sobre todo lamotrigina y levetiracetam.
  • Se recomienda:
    • Controles periodicos de niveles plasmáticos (en los casos permitidos) y ajustes de dosis para mantener el control de crisis.
    • Seguimiento estrecho con neurólogo y obstetra de alto riesgo, con evaluación de crecimiento fetal y posibles malformaciones por ecografía detallada.

3. Riesgos maternos y fetales

  • Las mujeres con epilepsia tienen un riesgo ligeramente mayor de complicaciones obstétricas (preeclampsia, parto prematuro, bajo peso al nacer), sobre todo si el control de crisis es inadecuado o se usan fármacos de alto riesgo.
  • La exposición intrauterina a ciertos antiepilépticos se asocia con:
    • Malformaciones congénitas mayores (más frecuentes con valproato, carbamazepina, fenitoína, fenobarbital y topiramato).
    • Posibles alteraciones del desarrollo cognitivo y conductual, dependiendo del tipo y duración de la exposición.

Parto y puerperio

El manejo durante el trabajo de parto y el puerperio debe orientarse a evitar crisis y asegurar la seguridad materno‑fetal:

  • Anestesia y analgesia:
    • La anestesia epidural es segura en la mayoría de las mujeres con epilepsia; se debe informar al anestesista sobre el tipo de crisis, medicación y últimas dosis administradas.
    • El riesgo de crisis durante el parto es bajo, pero el equipo debe estar preparado para manejar un episodio de forma rápida.
  • Continuación de la medicación:
    • La paciente debe continuar tomando su FAE a la hora habitual, incluso en labor de parto, y no se debe suspender de forma rutinaria.
    • En algunas situaciones de alto riesgo, se puede ajustar la medicación antes o justo después del parto para mantener el control durante el puerperio, cuando la suspensión abrupta puede precipitar crisis.

Lactancia y compatibilidad con antiepilépticos

La lactancia materna es compatible con la mayoría de los antiepilépticos, y en numerosos casos se recomienda fomentarla, siempre que se evalúe el perfil del medicamento.

1. Fármacos generalmente compatibles

  • Lamotrigina y levetiracetam se consideran seguros en la lactancia, con bajos niveles en la leche y escaso o nulo riesgo de efectos adversos neonatales.
  • Carbamazepina y oxcarbazepina también se consideran relativamente seguras, aunque se recomienda monitorizar el peso y el estado de alerta del lactante.

2. Fármacos a usar con precaución

  • Fenobarbital, primidona y ciertas benzodiacepinas se asocian a mayor riesgo de somnolencia y dificultades de alimentación en el lactante, por lo que se prefieren alternativas cuando es posible.
  • En politerapia, el riesgo potencial aumenta; el equipo debe valorar si se puede simplificar el esquema antes o durante la lactancia.

3. Recomendaciones prácticas de lactancia

  • La lactancia no está contraindicada en la mayoría de las mujeres con epilepsia, salvo que aparezcan signos de somnolencia, apnea, hipotonía u otros efectos adversos en el bebé, en cuyo caso se debe reevaluar el tratamiento.
  • Se recomienda:
    • Organizar las tomas de forma que el pico de concentración plasmática del fármaco coincida con el menor traspaso a la leche (por ejemplo, administrar la dosis después de la última toma de la noche).
    • Vigilar al recién nacido (peso, sueño, estado de alerta) y comunicar cualquier cambio al pediatra y al neurólogo.

Búsqueda y seguimiento especializado

En la práctica clínica, se recomienda:

  • Crear un equipo de manejo compartido: neurólogo, obstetra, anestesista, pediatra y (cuando sea necesario) genetista, con un plan de embarazo y parto individualizado.
  • Registrar y auditar los resultados perinatales en mujeres con epilepsia expuestas a diferentes antiepilépticos, para mejorar las recomendaciones futuras.

Mensaje clave para mujeres con epilepsia

La epilepsia no es un impedimento para tener hijos, y muchas mujeres experimentan un embarazo controlado y un parto normal, siempre que el tratamiento se planifique y ajuste previamente. La clave es:

  • No suspender la medicación al enterarse del embarazo.
  • Buscar asesoramiento especializado de forma temprana, con antelación a la concepción si es posible.
  • Mantener la lactancia cuando sea compatible con el esquema de antiepilépticos y el estado del lactante, bajo supervisión médica.

En resumen, con un enfoque planificado y coordinado, el manejo de la epilepsia durante el embarazo y la lactancia puede lograr controlar las crisis maternas y minimizar el riesgo fetal y neonatal, permitiendo la maternidad y la crianza con mayor seguridad y calidad de vida.