Avances en Neuroestimulación para Epilepsia Refractaria

En los últimos años, la neuroestimulación se ha consolidado como una arma clave en el tratamiento de la epilepsia refractaria, es decir, cuando los medicamentos antiepilépticos no controlan suficientemente las crisis. A nivel clínico, se habla de que la neuroestimulación ofrece una reducción del 50% o más de las crisis en un porcentaje relevante de pacientes, especialmente en aquellos que no son candidatos a cirugía resectiva.

A continuación se presentan los principales avances en neuroestimulación para epilepsia refractaria, con énfasis en tecnologías de uso consolidado y en nuevas direcciones de investigación.


Estimulación del nervio vago (ENV / VNS)

La estimulación del nervio vago (VNS) es la técnica de neuroestimulación más utilizada desde hace décadas, aprobada específicamente para epilepsia focal y generalizada farmacorresistente.

  • Cómo funciona: se implanta un dispositivo similar a un marcapasos en el pecho, que envía impulsos eléctricos periódicos al nervio vago cervical; desde allí, la señal se proyecta al tronco encefálico y al sistema límbico, modulando la actividad cerebral y reduciendo la excitabilidad epiléptica.
  • Eficiencia: estudios muestran que, en alrededor de 40–60% de los pacientes, se observa una reducción ≥50% de las crisis a los 12–24 meses, con mejoría gradual en el tiempo.
  • Avances recientes:
    • Programas de estimulación adaptativa (en respuesta a cambios en el ritmo cardiaco, actividad cerebral o actividad locomotora) que ajustan la intensidad del estímulo en función de la actividad del paciente.
    • Generadores más pequeños, con menor riesgo de infección y mayor duración de la batería, lo que mejora la adherencia y la calidad de vida.

VNS se considera una opción razonable cuando la cirugía resectiva no es posible o el paciente prefiere una alternativa menos invasiva.


Estimulación cerebral profunda (DBS)

La estimulación cerebral profunda (DBS) se está utilizando cada vez más en epilepsia focal refractaria. Consiste en la implantación de electrodos en áreas profundas del cerebro, como el núcleo anterior del tálamo (ANT), que se conectan a un generador implantado en la región pectoral.

  • Eficiencia: en el estudio SANTE, la DBS en el ANT logró reducir la frecuencia de crisis en un 69% de media a los 5 años, lo que representa una mejora sostenida respecto al inicio del tratamiento.
  • Avances 2025–2026:
    • Ensayos con estimulación personalizada mediante plataformas de DBS que se adaptan a la actividad cerebral específica de cada paciente, mejorando la respuesta y reduciendo efectos secundarios.
    • Exploración de nuevos blancos neuronales (por ejemplo, hipocampo, otras estructuras límbicas) para tipos específicos de epilepsia.

DBS es especialmente útil en pacientes con epilepsia focal refractaria a medicación y que no son candidatos a cirugía de foco.


Neuromodulación de circuito cerrado: RNS y sistemas reactivo‑adaptativos

Los sistemas de neuroestimulación reactiva de circuito cerrado (RNS) representan uno de los avances más innovadores en epilepsia refractaria.

  • Sistema de respuesta neuroestimulada (RNS): se implanta un dispositivo “tipo marcapasos cerebral” que registra la actividad eléctrica 24/7 y detecta patrones de inicio de crisis; en esos momentos, el sistema aplica un estímulo de corta duración en la zona epiléptica para abortar la crisis.
  • Beneficios:
    • En pacientes seleccionados, se observa reducción de crisis en hasta un 50–70% a los 2 años, con mejoría adicional en el tiempo.
    • El sistema registra la actividad cerebral y permite a los neurólogos ajustar la terapia según el patrón de crisis de cada persona.

La neuroestimulación de circuito cerrado marca la transición de “estimulación continua” a estimulación inteligente, guiada por la propia actividad cerebral del paciente.


Estimulación del nervio trigémino y otras técnicas no invasivas

Además de la estimulación central, se han desarrollado neuroestimulaciones no invasivas o poco invasivas, con un perfil de riesgo más bajo:

  • Estimulación del nervio trigémino (eTNS / VNStrigeminal): se utilizan dispositivos externos que estimulan el nervio trigémino a través de la piel, lo que modula la actividad cerebral a través de la vía trigemino‑talámica.
  • Estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) y estimulación transcraneal de corriente continua (tDCS):
    • Son técnicas no invasivas que se investigan en epilepsia focal y generalizada, con resultados prometedores en la reducción de crisis en algunos subgrupos de pacientes.

Aunque aún se consideran terapias en investigación o de uso complementario, estas técnicas ganan interés porque pueden combinarse con medicación o VNS y tienen menos complicaciones estructurales que la cirugía.


Resultados clínicos y beneficios de la neuroestimulación

En conjunto, la neuroestimulación en epilepsia refractaria ofrece:

  • Reducción significativa de la frecuencia de crisis (≥50% en un porcentaje sustancial de pacientes) y, en algunos casos, disminución de la duración e intensidad de las crisis.
  • Mejoría de la calidad de vida, con menos hospitalizaciones, menor riesgo de estado epiléptico y reducción de la politerapia de fármacos.
  • Respuesta a largo plazo: la mayoría de los efectos se mantienen o incluso mejoran a los 2–5 años de seguimiento, especialmente con VNS y DBS en pacientes bien seleccionados.

Por otro lado, hay riesgos de carácter quirúrgico (infección, hemorragia, malposición de electrodos) y efectos secundarios variables según el tipo de neuroestimulación (ronquera, tos, cambio de voz en VNS; cambios de estado de ánimo en DBS).


Perspectivas de futuro en 2026 y más allá

En la hoja de ruta de la neuroestimulación para epilepsia refractaria destacan:

  • Estimulación personalizada y de alta precisión: plataformas de DBS y RNS que se adaptan al perfil de cada paciente, con algoritmos de IA para detectar micro‑patrones de crisis y ajustar la estimulación en tiempo real.
  • Neuroestimulación menos invasiva: mejora de dispositivos transcutáneos (VNS, tDCS, rTMS) y exploración de nuevos puntos de estimulación periférica o subcutánea.
  • Integración con otras terapias: combinación de neuroestimulación con dieta cetogénica, terapia génica emergente y antiepilépticos de nueva generación, para un enfoque integral en epilepsia refractaria.

Para pacientes y familias, el mensaje clave es que la neuroestimulación ya no es “un último recurso”, sino una opción terapéutica estructurada, con protocolos claros, centros de referencia establecidos y beneficios clínicamente significativos para muchos que antes estaban limitados a la medicación.En los últimos años, la neuroestimulación se ha consolidado como una arma clave en el tratamiento de la epilepsia refractaria, es decir, cuando los medicamentos antiepilépticos no controlan suficientemente las crisis. A nivel clínico, se habla de que la neuroestimulación ofrece una reducción del 50% o más de las crisis en un porcentaje relevante de pacientes, especialmente en aquellos que no son candidatos a cirugía resectiva.

A continuación se presentan los principales avances en neuroestimulación para epilepsia refractaria, con énfasis en tecnologías de uso consolidado y en nuevas direcciones de investigación.


Estimulación del nervio vago (ENV / VNS)

La estimulación del nervio vago (VNS) es la técnica de neuroestimulación más utilizada desde hace décadas, aprobada específicamente para epilepsia focal y generalizada farmacorresistente.

  • Cómo funciona: se implanta un dispositivo similar a un marcapasos en el pecho, que envía impulsos eléctricos periódicos al nervio vago cervical; desde allí, la señal se proyecta al tronco encefálico y al sistema límbico, modulando la actividad cerebral y reduciendo la excitabilidad epiléptica.
  • Eficiencia: estudios muestran que, en alrededor de 40–60% de los pacientes, se observa una reducción ≥50% de las crisis a los 12–24 meses, con mejoría gradual en el tiempo.
  • Avances recientes:
    • Programas de estimulación adaptativa (en respuesta a cambios en el ritmo cardiaco, actividad cerebral o actividad locomotora) que ajustan la intensidad del estímulo en función de la actividad del paciente.
    • Generadores más pequeños, con menor riesgo de infección y mayor duración de la batería, lo que mejora la adherencia y la calidad de vida.

VNS se considera una opción razonable cuando la cirugía resectiva no es posible o el paciente prefiere una alternativa menos invasiva.


Estimulación cerebral profunda (DBS)

La estimulación cerebral profunda (DBS) se está utilizando cada vez más en epilepsia focal refractaria. Consiste en la implantación de electrodos en áreas profundas del cerebro, como el núcleo anterior del tálamo (ANT), que se conectan a un generador implantado en la región pectoral.

  • Eficiencia: en el estudio SANTE, la DBS en el ANT logró reducir la frecuencia de crisis en un 69% de media a los 5 años, lo que representa una mejora sostenida respecto al inicio del tratamiento.
  • Avances 2025–2026:
    • Ensayos con estimulación personalizada mediante plataformas de DBS que se adaptan a la actividad cerebral específica de cada paciente, mejorando la respuesta y reduciendo efectos secundarios.
    • Exploración de nuevos blancos neuronales (por ejemplo, hipocampo, otras estructuras límbicas) para tipos específicos de epilepsia.

DBS es especialmente útil en pacientes con epilepsia focal refractaria a medicación y que no son candidatos a cirugía de foco.


Neuromodulación de circuito cerrado: RNS y sistemas reactivo‑adaptativos

Los sistemas de neuroestimulación reactiva de circuito cerrado (RNS) representan uno de los avances más innovadores en epilepsia refractaria.

  • Sistema de respuesta neuroestimulada (RNS): se implanta un dispositivo “tipo marcapasos cerebral” que registra la actividad eléctrica 24/7 y detecta patrones de inicio de crisis; en esos momentos, el sistema aplica un estímulo de corta duración en la zona epiléptica para abortar la crisis.
  • Beneficios:
    • En pacientes seleccionados, se observa reducción de crisis en hasta un 50–70% a los 2 años, con mejoría adicional en el tiempo.
    • El sistema registra la actividad cerebral y permite a los neurólogos ajustar la terapia según el patrón de crisis de cada persona.

La neuroestimulación de circuito cerrado marca la transición de “estimulación continua” a estimulación inteligente, guiada por la propia actividad cerebral del paciente.


Estimulación del nervio trigémino y otras técnicas no invasivas

Además de la estimulación central, se han desarrollado neuroestimulaciones no invasivas o poco invasivas, con un perfil de riesgo más bajo:

  • Estimulación del nervio trigémino (eTNS / VNStrigeminal): se utilizan dispositivos externos que estimulan el nervio trigémino a través de la piel, lo que modula la actividad cerebral a través de la vía trigemino‑talámica.
  • Estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) y estimulación transcraneal de corriente continua (tDCS):
    • Son técnicas no invasivas que se investigan en epilepsia focal y generalizada, con resultados prometedores en la reducción de crisis en algunos subgrupos de pacientes.

Aunque aún se consideran terapias en investigación o de uso complementario, estas técnicas ganan interés porque pueden combinarse con medicación o VNS y tienen menos complicaciones estructurales que la cirugía.


Resultados clínicos y beneficios de la neuroestimulación

En conjunto, la neuroestimulación en epilepsia refractaria ofrece:

  • Reducción significativa de la frecuencia de crisis (≥50% en un porcentaje sustancial de pacientes) y, en algunos casos, disminución de la duración e intensidad de las crisis.
  • Mejoría de la calidad de vida, con menos hospitalizaciones, menor riesgo de estado epiléptico y reducción de la politerapia de fármacos.
  • Respuesta a largo plazo: la mayoría de los efectos se mantienen o incluso mejoran a los 2–5 años de seguimiento, especialmente con VNS y DBS en pacientes bien seleccionados.

Por otro lado, hay riesgos de carácter quirúrgico (infección, hemorragia, malposición de electrodos) y efectos secundarios variables según el tipo de neuroestimulación (ronquera, tos, cambio de voz en VNS; cambios de estado de ánimo en DBS).


Perspectivas de futuro en 2026 y más allá

En la hoja de ruta de la neuroestimulación para epilepsia refractaria destacan:

  • Estimulación personalizada y de alta precisión: plataformas de DBS y RNS que se adaptan al perfil de cada paciente, con algoritmos de IA para detectar micro‑patrones de crisis y ajustar la estimulación en tiempo real.
  • Neuroestimulación menos invasiva: mejora de dispositivos transcutáneos (VNS, tDCS, rTMS) y exploración de nuevos puntos de estimulación periférica o subcutánea.
  • Integración con otras terapias: combinación de neuroestimulación con dieta cetogénica, terapia génica emergente y antiepilépticos de nueva generación, para un enfoque integral en epilepsia refractaria.

Para pacientes y familias, el mensaje clave es que la neuroestimulación ya no es “un último recurso”, sino una opción terapéutica estructurada, con protocolos claros, centros de referencia establecidos y beneficios clínicamente significativos para muchos que antes estaban limitados a la medicación.