La epilepsia no solo afecta el cerebro desde el punto de vista de las crisis, sino que tiene un impacto profundo sobre la salud mental, con tasas elevadas de ansiedad, depresión y estrés crónico en personas con epilepsia (PCE). Estudios recientes indican que la mitad de los adultos con epilepsia presentan al menos una comorbilidad de salud mental, siendo la depresión y la ansiedad las más frecuentes.
A continuación se explica la relación entre epilepsia y salud mental, qué pasa en la ansiedad y la depresión, y cómo se pueden abordar de forma integral.
¿Por qué hay más ansiedad y depresión en la epilepsia?
La relación entre epilepsia, ansiedad y depresión es bidireccional y compleja: no solo la enfermedad genera sufrimiento emocional, sino que los trastornos del estado de ánimo también pueden favorecer la aparición o mala respuesta de crisis.
Algunos factores clave:
- Efecto de la propia epilepsia en el cerebro: estructuras como el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal están implicadas tanto en la generación de crisis como en la regulación emocional; su alteración puede facilitar depresión y ansiedad.
- Factores psicosociales: miedo al estigma, incertidumbre de cuando puede venir la próxima crisis, limitaciones en el trabajo/conducción, impacto en la vida social y en la autonomía.
- Epilepsia refractaria: quienes tienen crisis difíciles de controlar tienen más del 50% de probabilidades de presentar depresión o ansiedad y perciben una mala calidad de vida.
Esto explica que la depresión sea alrededor de el doble de prevalente en pacientes con epilepsia que en la población general, y que la ansiedad también sea muy frecuente, con cifras que superan el 20–25% de los pacientes.
Ansiedad, depresión y estrés: cómo se manifiestan en la epilepsia
Los cuadros de ansiedad y depresión pueden empeorar la sensación de control sobre la epilepsia y aumentar la percepción de crisis:
- Ansiedad:
- Preocupación excesiva por tener crisis en público, evitar lugares o actividades, miedo a conducir, viajar o salir de casa.
- También puede aparecer en forma de trastorno de pánico, fobias específicas o trastorno de estrés postraumático tras un episodio grave (estado epiléptico, hospitalización).
- Depresión:
- Tristeza persistente, pérdida de interés en actividades, cansancio, problemas de sueño, cambios de apetito, dificultad de concentración y pensamientos de inutilidad.
- En personas con epilepsia, la depresión se asocia a mayor frecuencia de crisis, peor adherencia al tratamiento y peor calidad de vida.
- Estrés crónico:
- Dificultad para relajarse, tensión permanente, insomnio, irritabilidad, que pueden “bajar el umbral” y favorecer crisis en sujetos vulnerables.
¿Cómo afecta la salud mental al control de la epilepsia?
La evidencia actual muestra que la presencia de depresión y ansiedad puede:
- Aumentar la frecuencia de crisis y reducir la respuesta a la medicación. [web/109]
- Disminuir la adherencia al tratamiento (saltarse dosis, no seguir dietas o planes de neuroestimulación).
- Elevar el riesgo de estado epiléptico y hospitalizaciones, sobre todo en epilepsia refractaria. [web/109]
Por el contrario, tratar adecuadamente la depresión y la ansiedad puede mejorar el control de crisis, la calidad de vida y el cumplimiento del plan de tratamiento. [web/109]
Manejo de la ansiedad, la depresión y el estrés
El abordaje debe ser integral y, idealmente, coordinado por neurólogo, psiquiatra y/o psicólogo clínico con experiencia en epilepsia.
1. Evaluación sistemática
- Usar cuestionarios de detección de depresión y ansiedad en la consulta de epilepsia, especialmente en pacientes con epilepsia refractaria o con antecedentes de estrés significativo.
- Revisar la lista de medicamentos actuales, porque algunos antiepilépticos pueden influir en el estado de ánimo (unos deprimen, otros mejoran la estabilidad emocional).
2. Tratamiento farmacológico
- Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) y inhibidores de recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) se consideran de primera línea en la depresión de pacientes con epilepsia; la mayoría no aumentan la frecuencia de crisis y, en muchos casos, incluso mejoran la respuesta global.
- En casos de ansiedad marcada, se pueden asociar medicamentos ansiolíticos de uso controlado (por ejemplo, benzodiacepinas a corto plazo) o antidepresivos con efecto ansiolítico.
3. Psicoterapia y terapias psicológicas
- La terapia cognitivo‑conductual (TCC) tiene sólida evidencia en pacientes con epilepsia, con eficacia similar a la farmacoterapia en la depresión y buena utilidad en la ansiedad.
- La TCC ayuda a:
- Cambiar pensamientos catastróficos sobre la epilepsia.
- Desarrollar estrategias de afrontamiento ante crisis o miedo al estatus epiléptico.
- Mejorar la autoestima, la autonomía y la participación social.
4. Técnicas de manejo del estrés
- Relajación, respiración diafragmática, mindfulness y terapia de aceptación y compromiso (ACT) se han mostrado útiles para reducir la ansiedad y mejorar la calidad de vida en personas con epilepsia.
- El ejercicio físico regular (bajo supervisión médica) y la higiene de sueño también ayudan a regular el sistema nervioso y reducir la sensibilidad a las crisis. [web/114]
Mensajes clave para pacientes y familias
- La ansiedad y la depresión no son un signo de “debilidad”, sino condiciones médicas comunes en la epilepsia, que se pueden tratar con buenos resultados. [web/105][web/115]
- Es importante hablar con el equipo de epilepsia sobre cualquier síntoma de tristeza, miedo excesivo, irritabilidad o insomnio, y no atribuirlo todo a la epilepsia. [web/114]
- Abordar la salud mental de forma temprana puede no solo mejorar el estado de ánimo, sino también reducir la frecuencia de crisis y fortalecer la calidad de vida. [web/107]
En resumen, la epilepsia y la salud mental están estrechamente ligadas: identificar y tratar la ansiedad, la depresión y el estrés de manera activa es una parte esencial del manejo integral de la epilepsia, tanto en niños como en adultos.